¿Cuál es el plan del gobierno?

Las elecciones regionales han demostrado qué le importa y qué le duele al gobierno. Si así de lejos han ido por Barinas ¿cuán lejos irán por Miraflores? Por supuesto, tengo muchas más dudas que respuestas, pero vale la pena cuestionar qué hemos aprendido de los intereses del gobierno en estos últimos meses. Las acciones demuestran carácter mucho más que las palabras. Cada acción del gobierno es clave para entender qué quieren y qué les importa. Observar qué ha hecho el régimen recientemente nos puede ayudar a deducir sus intenciones y también nos sirve para determinar cuánto orden interno tienen y a qué problemas se están enfrentando. Estos últimos meses parecen demostrar una falta de unión, pero más allá de eso, le muestran a la oposición cómo herirlos estratégicamente. Ya veremos si prestan atención. Las negociaciones en México En agosto, delegaciones del gobierno de Nicolás Maduro, la oposición venezolana, Noruega, Países Bajos y Rusia se reunieron en México para sostener negociaciones con el fin de lograr algún tipo de acuerdo para avanzar la situación política de Venezuela en medio de condiciones económicas aplastantes. En aquel mes se celebraron dos acuerdos, uno en referencia a la Guayana Esequiba y el compromiso de ambos bandos a su recuperación y el segundo sobre la importancia de ejercer control sobre los activos en el extranjero para, según ellos, poder atender a la grave crisis hospitalaria a raíz del COVID-19. Dos acuerdos sobre tópicos simples y poco conflictivos para mostrar que sí pueden llegar a trabajar juntos. Maduro se mostró “abierto” a poner las cartas sobre la mesa y negociar vías para suavizar la situación económica del país. Aquí ya queda para nosotros especular sus verdaderas intenciones. Sus palabras dicen que le importan las condiciones que atraviesan los venezolanos, sus acciones indican que solo está preocupado de su propia situación financiera. Como en cualquier cleptocracia, Maduro necesita que las finanzas se recuperen. Necesita que el dinero fluya para poder seguir manteniendo su control pseudo feudal sobre el país. Si las cosas se le complican demasiado, los factores importantes de poder se le pueden voltear, y reemplazarlo con alguien que pueda mantener las condiciones en las que ellos prosperan. Por esto, más que un intento de arreglar al país, las negociaciones fueron exactamente lo que muchos pensaron en el momento: un show. Puro espectáculo que solo avanza los intereses del régimen. Al gobierno le sirve parecer democrático porque es lo que necesitarían para que Estados Unidos reconsidere las sanciones económicas que han cortado en gran medida el flujo de caja del gobierno. En agosto, Ned Price, vocero del Departamento de Estado de los Estados Unidos, explicó que su gobierno sí está dispuesto a replantearse la estrategia de presión ilustrada por las sanciones si el régimen de Maduro establece conversaciones serias con la oposición. El régimen estaba bien encaminado, pero sabían que sentarse en México hablando no iba a llevar a grandes cambios. No, tenían que demostrar su intención con acciones. Ahí es que entran las elecciones regionales del 21 de noviembre. Una muestra de que, más allá de palabras, el gobierno está dispuesto a jugar el juego democrático. Pero no pueden jugarlo solos, tenían que convencer a la oposición de participar. Una oposición que llevaba tres años boicoteando las elecciones. El 21-N Pero ya es diciembre, entonces sabemos que la oposición sí participó. ¿Qué los convenció al fin? Es difícil saber las verdaderas razones por las cuales la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) decidió romper su boicot electoral. Algo que pudo servir de factor de convencimiento fue el nombramiento de nuevos rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE) en mayo de este año. Por primera vez en casi dos décadas, el CNE tendría por lo menos dos rectores no directamente vinculados al PSUV, Hugo Chávez o Nicolás Maduro. Los dos rectores en cuestión son Enrique Márquez, que en algún momento fue diputado por Un Nuevo Tiempo y Vicepresidente de la Asamblea Nacional y Roberto Picón, asesor de la MUD. Quizás esto, aunado a las discusiones en México, pudo haber convencido a la oposición de participar. O quizás, ya siendo más cínico, solo participaron para tratar de relegitimarse como “oposición”, y no para ganar. Esta es la perspectiva que sostengo y creo que es lo que demostraron en sus acciones, por lo menos las acciones del liderazgo. Pero de eso ya he comentado antes y después de las elecciones y este no es el lugar para volver a hacerlo. Cualquiera que sea la razón, participaron, pero como era de esperarse ya el daño estaba hecho. Tras años condenando la vía electoral y con una línea comunicacional pública que demostraba que no esperaban ganar (literalmente dijeron que las elecciones serían “terreno de lucha útil” sin decir ni una vez que se podía ganar), la participación electoral fue abismal. En promedio, solo participó el 40% del padrón electoral. Esta baja participación es totalmente entendible y recomiendo esta serie de reportajes de Cinco8 y Caracas Chronicles si quieren escuchar un poco más sobre las elecciones desde el punto de vista de quienes votan y no la de los políticos. La baja participación vio al PSUV salir victorioso en 21 (o 20, aunque de eso hablaremos pronto) gobernaciones y 205 alcaldías, pero vimos algo muy interesante: la gente que votó por partidos distintos al PSUV fue la mayoría. Para el 23 de noviembre, el PSUV había logrado un total de 3.722.656 votos, mientras que el total de votos en contra del PSUV suma 4.429.147. El PSUV tiene una máquina movilizadora muy potente, además de ejercer presión sobre los trabajadores del sector público, y aún así no lograron obtener cuatro millones de votos. Las elecciones eran la forma del gobierno de convencer a sus antagonistas internacionales de que ellos sí pueden jugar el juego democrático, pero las irregularidades denunciadas durante los comicios, el ataque a Luis Lippa y Fernando Zambrano en San Fernando de Apure y el arresto de alcaldes y concejales electos tras las elecciones demostraron que están bien lejos de jugar limpio. Pero esto el gobierno lo sabe. Saben que el show de México no los va a ayudar si empiezan a arrestar mandatarios electos, entonces quedo con una gran duda: ¿Cuánto control y unión hay en el régimen? Estas acciones no concuerdan con el objetivo que persiguen, más allá de pensar que el gobierno es malcriado o que son idiotas, creo que es el resultado de conflictos internos. Pero hay una cosa más que parece demostrar esta falta de unidad y control al nivel interno. La Balada de Barinas Creo que nadie le había prestado tanta atención a Barinas como se le prestó esta última semana y media, por lo menos no desde 1998. El sagrado hogar espiritual del chavismo vio la elección más cerrada de gobernadores en los recientes comicios, tanto que el único boletín oficial que tuvimos fue en la misma noche de las elecciones cuando Pedro Calzadilla anunció que, con 10% de las actas aún faltantes por escrutar, Argenis Chávez (candidato del PSUV y hermano de Hugo Chávez) lideraba a Freddy Superlano (exdiputado a la Asamblea Nacional por Voluntad Popular) por solo 673 votos. Pasó más de una semana y aún no hubo resultados, hasta que el lunes 29 de noviembre la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia declaró que se paralizaría la totalización y ordenó una nueva elección para el 9 de enero de 2022 por medio de una sentencia en la cual se confirmó la victoria de Freddy Superlano. La decisión del Tribunal viene a raíz de una acción de amparo constitucional interpuesta por Adolfo Superlano, exdiputado a la Asamblea Nacional por la MUD. Adolfo Superlano (ninguna relación a Freddy Superlano), es un personaje interesante. El portal de periodismo investigativo Armando.info publicó en 2019 un artículo detallando como él estaba entre los diputados que se dirigieron a la Fiscalía General de la Nación en Bogotá, Colombia, para entregar una carta en nombre de la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional donde se eximía a Carlos Lizcano (socio de Alex Saab) y a Salva Foods 2015, C.A. (la empresa a cargo de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción “CLAP”) de actuaciones irregulares y se niega sus conexiones a Alex Saab, algo que ya sabemos que es mentira. Adolfo Superlano fue usado para tratar de lavar la reputación de Lizcano y Saab y ahora juega un rol clave en el robo de Barinas. Aquella decisión del TSJ establece que Freddy Superlano está inhabilitado para ejercer cargos políticos, citando la Resolución N° 01-00-000334 suscrita por el Contralor de la República. Pero tal inhabilitación fue revocada por Nicolás Maduro en agosto del 2020. Además, el rector principal del CNE, Roberto Picón, declaró que no conocía de la supuesta inhabilitación cuando Superlano se registró como candidato a la gobernación de Barinas. Como si todo esto no fuera suficiente para alejar más al gobierno de su objetivo de levantar las sanciones económicas impuestas por los Estados Unidos, Argenis Chávez anunció su renuncia a la gobernación de Barinas y a la candidatura del PSUV para las nuevas elecciones del 9 de enero. El gobierno había intervenido para quedarse con Barinas y su candidato fue y renunció. Puede que sea una farsa, pero pareciera demostrar que Argenis Chávez no tenía ni idea de que esto iba a pasar. Parece que nadie lo habló con él primero. Aquí se demostraron tres cosas importantes: primero, el gobierno no esperaba perder en Barinas; segundo, el gobierno puede perder, y; tercero, existe una gran falta de orden interno. No estoy diciendo que podamos remover al gobierno por medio de elecciones que ellos respetarán, pero sí queda claro que no quieren perder. Si pierden tienen que hacer asquerosidades como la de Barinas o arrestar a quien sea que gane. Si hacen eso se alejan más y más de sus objetivos de normalizar relaciones internacionales. A todas estas, el gobierno sigue con sus planes para mantener Barinas, el domingo se descubrió la inhabilitación de la esposa de Freddy Superlano, Aurora Silva, quien había sido postulada por la MUD como la candidata a las elecciones de enero. El PSUV, por su parte, ha nominado a Jorge Arreaza, excanciller de la República y, más importante, yerno de Hugo Chávez. Estamos a 7 de diciembre y vale preguntarse: ¿cuántas marchas ha habido en Caracas hacia el Tribunal Supremo de Justicia en protesta de lo ocurrido? La oposición venezolana se mantiene paralizada. Una vez más, el gobierno ha tomado una acción drástica y como toda acción revela información sobre quien la toma. Aquí, el gobierno revela sus intenciones. Revela qué importa y qué les duele. La oposición debe aprovechar cada pieza de información que les da el régimen pero tengo mis dudas de que lo harán. Es importante tomar esto en cuenta entrando al 2022, ya que es el primer año en el cual se podrá revocar el cargo de Maduro por medio de referendo. Si el gobierno ha ido así de lejos por Barinas, ¿cuán lejos irán por Miraflores? Luis Gonzalez es un abogado graduado en la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, Venezuela), actualmente ejerce el derecho en el sector privado y es fundador y co-editor de The Explorer. Puedes encontrarlo en Twitter en @lagm96.

¿Cuál es el plan del gobierno?